Rememorar el pasado está resultando una tarea agotadora. No es solo la lucha técnica con la IA o la compleja edición de los vídeos; es el propio ejercicio de rescatar detalles del ayer lo que consume mi energía. Aunque reconozco su valor terapéutico, el cansancio empieza a hacerse notar.
Tengo varios proyectos de vídeo casi terminados y diversos borradores que iré puliendo y publicando a su debido tiempo. A veces me asalta el temor de que Pedro (Kepa), mi pareja actual, acabe saturado de mis historias pasadas. Me pongo en su lugar y dudo que sea siempre un plato de buen gusto, a pesar de que él insista con cariño en que no hay inconveniente. No quiero que se convierta en mi "paño de lágrimas" eterno; siento que ya ha tenido que aguantar demasiado.
Restaurando Recuerdos de una Pasión:
Transcurridos varios fines de semana juntos, una noche al acostarnos, apareció con un arnés de cuero comprado en un sexshop de Bilbao. Me resultó muy excitante. Era caro y, sinceramente, nos hizo preguntarnos: ¿Por qué no fabricarlos nosotros mismos?
Poco después, le llevé a una fábrica de confección en cuero en Belorado, un lugar de gran tradición. Allí conseguimos trozos de retales de pieles finas y suaves de diversos colores. Con mi vieja remachadora de botones para vaqueros, una cosedora manual de cuero y algunos cinturones rescatados del armario, nos pusimos manos a la obra.
El resultado fue sorprendente: confeccionamos piezas totalmente personalizadas, de una calidad que en nada envidiaba a las comerciales. No a todo el mundo le sientan bien esas prendas, pero en Iñaki eran una auténtica locura. Debo admitir que resultaban extremadamente estimulantes; cada vez que le ayudaba a probárselos o a ajustarlos, tenía que hacer un gran esfuerzo para no sucumbir al deseo al primer contacto.
Entre Piedras y Cuero:
Iñaki tenía una presencia física imponente. Un amigo de su barrio llegó a animarle para que practicara el levantamiento de piedra (Harrijasotzaile), asegurando que poseía unas cualidades inmejorables para ello. Sin embargo, debido a diversas circunstancias personales, terminó tirando la toalla antes de lo esperado.
He querido rescatar esa esencia en el vídeo que presento: Una mezcla entre la exhibición de levantamiento de piedra bola pura y dura con otra forzada, con aquellos arneses que fabricamos juntos. Es cierto que la IA ha moderado ciertos elementos —algo perfectamente comprensible—, pero el resultado es muy fiel a mis recuerdos. El vídeo está basado en fotogramas clave de la única grabación que conservo de él; aunque la calidad original era deficiente, la tecnología me ha permitido restaurar su imagen manteniendo la autenticidad de lo que vivimos.
En algún lugar de la Costa Vasca, con algún kilo de más, exhibiendo su palmito en plan poses. Una mezcla de su amor por el mar, con movimientos que nos recuerdan su pequeña etapa como harrijasotzaile, así como una pequeña exhibición de "arneses de cuero" muy sugerentes, parecidos a los auténticos y con las limitaciones que ha impuesto la IA.

Somos lo que vivimos y lo que recordamos, lo soñado que se pudo realizar y las ilusiones que no se cumplieron. Todo eso nos anima a seguir. Un abrazo, fantástico trabajo.
ResponderEliminarHola Deme: Muchas gracias por tu acertado comentario. Un abrazo para tí.
Eliminar