jueves, 26 de marzo de 2026

Haciendo el amor al aire libre. En la playa, en el monte, en un búnker...


    
Memoria de un despertar: De la búsqueda al encuentro

A finales de los años 90 y los albores del nuevo milenio, viví la época más intensa, gratificante y plena que jamás haya experimentado con nadie. Fue necesaria la irrupción de Iñaki en mi vida para darme cuenta de que todo lo vivido anteriormente —esos romances fugaces, ligues de una noche e incluso relaciones de cierta duración— no era, ni de lejos, comparable a lo que construí con él. De pronto, mi pasado se reveló como un mero jugueteo sexual que, paradójicamente, solía dejarme más insatisfecho y vacío que al principio. 

Reconozco que mi bagaje es amplio. Mi despertar fue temprano; ya entre los doce y trece años tuve mi primera experiencia con un aspirante en aquel denostado convento de frailes en Bugedo que ya mencioné en otra entrada. Tuvieron que pasar unos cuantos años más hasta que el mundo se abrió ante mí. Recorrí países como Egipto (que para mí fue lo más impactante), Turquía y gran parte de Europa: Grecia, Italia, Bulgaria, Francia, una Alemania todavía dividida por el muro, Holanda, Bélgica y la entonces Checoslovaquia. De Francia y Alemania no tengo buenos recuerdos. Gente sosa, triste, fría y poco acogedora. Supongo que eran otros tiempos.

Sin embargo, llegó un punto de saturación. Descubrí que no necesitaba cruzar fronteras para encontrar lo que buscaba; en España existían rincones donde la diversión superaba cualquier expectativa extranjera. Así, mis vacaciones mutaron: dejaron de ser puramente culturales para transformarse en un itinerario de libertad sexual.

Mallorca, Ibiza, Sitges, Barcelona y, por supuesto, Torremolinos (mi lugar predilecto) se convirtieron en mi escenario. Madrid, con su red de saunas, bares, discotecas y parques, ofrecía un catálogo infinito de encuentros. Pero eran finales de los años 80 y principios de los 90, una década de locura teñida por la sombra del SIDA; ese miedo latente actuaba como un freno invisible que, en muchas ocasiones, convertía el deseo en un "querer y no poder". No quiero olvidarme de Portugal porque era fantástico en todos los sentidos: barato, se comía de lujo, muy divertido, tenían la playa de Caparica y su trenecito al lado de Lisboa donde había "tema que te quemas" y ante todo la gente maja.

Aquel ritmo era frenético pero estéril. Conocí a bastante gente, pero casi todo acababa en agua de borrajas. Nadie "aguantaba un asalto"; quizás porque el espíritu de la época no invitaba a construir pareja, sino a exprimir el placer inmediato. En aquel tiempo se me cruzaron los cables y me vino la necesidad de reencontrarme con el que fuera  "mi primer amor" del colegio de frailes y lo conseguí. Albergaba la esperanza de que fuera una relación duradera pero le trasladaron a Mallorca y con el tiempo desapareció de mi vida. Tan rápido como fue el reencuentro y tan rápido como fue la despedida. Fue un duro golpe.

Como Bilbao nos pillaba cerca y su ambiente era efervescente, los fines de semana tenían un guion casi fijo: saunas, bares y terminar la noche en la discoteca Distrito 9. A veces, la suerte nos sonreía y lográbamos pasar la noche con algún ligue en aquellas pensiones del Casco Viejo que hacían la vista gorda con las visitas. Hablo en plural porque en este viaje no estaba siempre solo; compartí estas andanzas con algún amigo de mi pueblo (que buscaban lo mismo que yo: un respiro de libertad en medio de la rutina) y que curiosamente nos conocimos en aquellos ambientes donde la gente de provincias limítrofes "coincidíamos".

Todo aquello fue el preludio, el ruido necesario antes del silencio, la paz, el amor y el sexo pasional que solo Iñaki supo darme. Le conocí por primera vez precisamente en una sauna de Bilbao tal como ya describí en esta entrada.  Fue amor a primera vista.
  
Admito que los siguientes vídeos de andanzas al aire libre, demasiado atrevidos, pretendidamente obscenos sin ser explícitos debido a la normativa legal de las IAs, y las reglas rigurosas de YouTube, me resultan estimulantes, pero sin perder la perspectiva de mi situación sentimental actual. Les he querido dar un punto "erótico-festivo" y alguna pizquita de humor pero sospecho que no lo he conseguido. Mi sentido del humor era verde y se lo debió comer un burro. 

   Mucho me temo que YouTube, tarde o temprano me bloquee, en el mejor de los casos, este tipo de vídeos ya que las normativas relativas a la generación de vídeos en base a fotos de personas reales, cada vez será más restrictiva, y mucho más en temática LGTBI. Viendo las orejas al lobo y con anticipación, he considerado oportuno reseñar en sus descripciones lo siguiente, válido también para Blogger:
  
   "La IA generativa se regirá por el reglamento europeo (AI Act) para la transparencia y etiquetado (agosto de 2026). Se prohibirán los "deepfakes" maliciosos entre otras restricciones. Manifiesto que los personajes que aparecen en los vídeos se basan en fotos y situaciones reales, tanto de mi fallecida pareja (en mi calidad de heredero universal y poseedor de los derechos de su imagen) como de mí mismo, así como los hechos escenificados con IA con mayor o menor acierto".

1) ESCENARIOS AMOR-OSOS Y PASIÓN TURCA:


2) RESTAURANDO RECUERDOS AMOROSOS:

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