Un brindis a esa estrella que me guiña el ojo en las noches despejadas.
Aunque el calendario marque tu ausencia, para mí este día sigue siendo sagrado. No es posible borrar una fecha que durante tanto tiempo fue sinónimo de alegría, así que aquí sigo, celebrando tu vida con la misma fidelidad de siempre.
Este año, mi regalo es un viaje visual. He recurrido a la tecnología para intentar rescatar la esencia de lo que fuimos; es un vídeo que, a pesar de estar trazado con los hilos de la inteligencia artificial, logra reflejar con una calidez asombrosa aquellos maravillosos años que compartimos. Ver estas imágenes es como volver a escuchar tu risa o sentir el eco de nuestras aventuras y esa bondad inmensa que irradiabas.
Sin embargo, sé que la vida guarda un respeto innegable por el presente y debe seguir su curso. Por eso, este gesto no es un ancla al pasado, sino un puente para seguir adelante y volver a empezar con otra mano distinta. Espero de corazón que estas imágenes te gusten y que, de alguna forma, te alcancen allá donde estés. A fin de cuentas somos simple polvo de estrellas.
Feliz cumpleaños. Zorionak.


